Escribo el país que veo al cerrar los ojos, cimarrones, matreroa, pampas y guampas. Criollos y paisanos.
Andare en pelotas pero fuí detras de un papel con mi birome voladora y se me mezclaron kusch, Mariátegui, Jauretche, y muchos más, digamos que supuestamente me hacía un hara kiri público por causas perdidas o por un entramado de retorcidos laberintos donde enemigos se ponían caretas de amigos y viceversa. En la superficie se ve esto, en la profundidad ocurrieron otras cosas.
Desearía culparme de cuanto en el mundo ocurre y colgarme mientras leo poemas de gelman y de urondo, y explicar, pero eso de explicar, vea, es cosa de rodolfo walsh y yo estoy de regeso a una cajita con parcela bajo tierra una velita y mis apuntes.
Muchos platos apareceron rotos, a todas las voletas les han puesto nombres parecidos al mío. Y el reloj ya dió las doce campanadas.
Ese sendero solitario por el cual vo con muchos papeluchos me muestra muchos engaños, tanto hacia otros como hacia a mí. Quizas algunos construyen de ese modo oscuras victorias políticas basadas en riñas sectoriales. Yo le digo que solo y de bolsillos agujereados mire a todos cuanto me asociaban y ví quien se llevó años de trabajo y un día me dije que tenía ganas de vivir en un vagón de tren, si me ve en algúnparaje así siga de largo, usted está viendo un fantasma.
De todos modos le felicito por la repatriación, sin dudas no todo sale para el idem. Y le tomo prestada la foto que por algún motivo esa cara me recerda a alguien que conocí.
Una vesz alguien me dijo zurdo de mierda sacate esa barba inmunda, pero una muchacha dijo que le gustaba mi barba y trminamos tomando un cafe, pero últimamente ando demasiado revolucionario como para explicar mi soledad y me siguen llegando esas cosas.

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