Mi amor por el peronismo tiene una identidad. Ni en las peores me vendí a nada ni a nadie, me gusta caminar con gente ética. Y dejar un ejémplo sobre algunas cosas. Mientras lo vemos son cumpas los que ven que me manejo así. Y ya no hay forma de mentirlo.
Estudio mucho, hay mucho que explicar, enseño mucho, y me puede muchísimo más construír que destruír, no discrimino personas por pensar diferente salvo que sean lo que considero parte criminal de la sociedad, criminales de cuello blanco como la ultradereca, no me gusta que el pensar diferente sea excusa motivadora de joderme la vida y así lo ha sido, pero no me gusta que las cosas queden sin aclarar. Perdono, pero hay mucho dolor y no olvido. Perdonar es algo que ocurre cuando hay arrepentimiento del lado agresor. Y cuando se trata de cosas perdonables.
Estuve en cantidad de evento hoy, supe quienes eran los malos, la cuenta de face de Nenna era falsa, lo hicieron para perjudicarme a mí y al kirchnerismo, en dos eventos estuvimos juntos Tito y yo. A Juan Cabandié se lo extrañó pues estaba enfermo.
Me enamoro, sueño, vibro y vivo apasionadamente. Tengo muchísimo dolor ahora que sé cuanto no sabía, mucho dolor, mucho. Porque nunca me manejé con deslealtad pero los que sí lo hicieron se lavaron las manos.
Y los que me dijeron sin importar en que lado: te cagué porque sino iba al muere perdoname, yo fuí tonto según algunos, yo digo que pone el pecho el que tiene sentimientos.
La vida es extraña.
Cristina se suelta un gas y dicen los medios que arrojó una bomba atómica, Macri hace lo que no se hace ni en la guerra y sigue gobernando. Y hay opsitores que dan vergüenza para no ser de derecha, no deseo hablar de maldad ni interna ni externa. Deseo mostrar mi corazón y mis acciones.
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